Un nuevo tiempo para Madre de Dios

 

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Dos meses han pasado desde que se anunciara la adquisición del convento de Madre de Dios por parte del Obispado de Asidonia-Jerez para su conversión en seminario. Una noticia que sólo puede ser calificada positivamente, teniendo en cuenta las pocas y nada halagüeñas alternativas que ofrecía el edificio. Y especialmente resulta afortunada esta compra cuando además se hace con la promesa de preservar íntegros iglesia y coro. Después se supo incluso que la Fundación Jaime González-Gordon donaba una generosa cantidad para el acondicionamiento del antiguo convento para su nueva actividad. Todo ello hace suponer que a lo largo de este 2019 Madre de Dios volverá a abrirse al culto, manteniendo su función religiosa. Esto último no resulta un detalle nimio. La mejor manera de conservar este tipo de monumentos siempre será salvaguardando su autenticidad. En este sentido, que el mobiliario conventual prosiga en uso permite augurar su conservación y no su descontextualización o salida de su marco arquitectónico original. Sólo nos queda esperar en que la adaptación de convento a seminario se haga de la forma menos traumática y que posibilite horarios de apertura menos restrictivos que los que hasta ahora ha tenido. Una oportunidad única para que los jerezanos puedan conocer, y revalorizar, una iglesia que para muchos “no existe”.

Pero si en este caso el Obispado ha estado a la altura de las circunstancias, haciendo un considerable esfuerzo, de nuevo hay que lamentar la falta de respuesta por parte de la Delegación de Cultura de la Junta de Andalucía en Cádiz a la iniciativa ciudadana creada el pasado verano para la declaración de BIC del conjunto. Sea como fuere, si la movilización y el impacto en los medios de comunicación han podido influir en que hoy podamos soñar un futuro para Madre de Dios, bienvenidos sean.

https://www.diariodejerez.es/opinion/articulos/nuevo-tiempo-Madre-Dios_0_1318968151.html

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Una “gloriosa” destrucción

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La antigua plaza de la Revolución, solar del convento de San Cristóbal

No quería terminar este 2018 sin acordarme de una de las efemérides del año, los 150 años de “La Gloriosa”, la Revolución de 1868. Sin entrar a valorar cuestiones que corresponden estudiar a historiadores mucho más autorizados, como el profesor Caro Cancela, simplemente quiero acercarme al triste impacto que este alzamiento tuvo sobre el Patrimonio. Y hay que empezar recordando que el levantamiento que acabó con el reinado de Isabel II tuvo su inicio en la cercana Cádiz el 18 de septiembre de ese año con un destacado apoyo jerezano. Enseguida se constituyó en Jerez una Junta Revolucionaria que se hizo cargo del poder municipal y que no tardó en tomar tajantes medidas. Sólo una semana después del comienzo del proceso revolucionario ya se propuso incautar y cerrar todas las iglesias y conventos femeninos, con la excepción de los templos dedicados al servicio parroquial. Finalmente, se desechó la exclaustración de las monjas pero se decretó el derribo de algunos de sus cenobios. Las excusas fueron la supuesta ruina de estos edificios y la necesidad de dar trabajo a unas pauperizadas y descontentas clases populares. Y de este modo sucumbieron una serie de conventos fundados en el siglo XVI y que fueron reformados y decorados durante el Barroco. Así, los femeninos de San Cristóbal, Victorias y Concepción pasarían a ser plazas de elocuentes nombres: de la Revolución (actual del Banco), de Topete (Salvador Allende) o del Progreso. Asimismo, perecerá la iglesia de la Veracruz creando la llamada plaza de la Unión (Romero Martínez).

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La plaza del Progreso, lugar donde se ubicó el convento de la Concepción

La visceralidad de ayer es la indolencia de hoy. De las desamortizaciones y destrucciones decimonónicas a la falta de una efectiva protección legal de estos monumentos en la actualidad, el resultado ha sido, y sigue siendo, la paulatina pérdida de nuestro patrimonio artístico conventual.

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La antigua Plaza de la Unión, lugar donde se ubicó la iglesia del convento de la Veracruz

https://www.diariodejerez.es/opinion/articulos/gloriosa-destruccion_0_1310569013.html

Nuevo libro sobre San Mateo

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Hace dos semanas anunciábamos la presentación de una publicación sobre San Dionisio. Hoy toca hablar de un nuevo libro dedicado a otra de las parroquias alfonsíes de la ciudad, San Mateo. En este caso, los planteamientos y el formato resultan muy distintos pero igual de necesarios. “La parroquia de San Mateo de Jerez de la Frontera. Historia, arte y arquitectura” es una obra monumental, con una clara intención de exhaustividad nunca vista para un edificio histórico local. En pocas ocasiones como ésta los números llegan a ser tan elocuentes: las 984 páginas y los 23 capítulos y autores nos hablan del nivel y de la complejidad de este trabajo. Ya que, bajo la atinada coordinación de Javier Jiménez López de Eguileta, se consigue, con acierto, un enfoque multidisplinar. De este modo, a la Historia de Arte se unen la Historia Medieval, la Heráldica, la Epigrafía y la Archivística, así como el análisis de arquitectos, restauradores y arqueólogos. Todo ello dentro de una división en cinco grandes apartados que permiten una visión poliédrica y que incluso nos posibilitan trascender de los límites de la iglesia y nos hacen comprenderla como centro de la vida de una parroquia y su feligresía. Sin duda, entre todas las artes, la arquitectura de San Mateo, y su evolución, es la gran protagonista, desentrañada desde diversos puntos de vista. No obstante, ahí quedan reflejados también la escultura y la retablística o el rico patrimonio procesional de la cofradía de “Los Judíos”. Una hermandad, la del Desconsuelo, tan estrechamente ligada al templo, a su historia y a su conservación, que ha costeado, junto a patrocinadores y benefactores, esta publicación, editada por la Universidad de Murcia, de esmerada maquetación y con numerosas ilustraciones en color. Un libro, tal vez, irrepetible y, desde luego, ya de consulta obligada.

https://www.diariodejerez.es/opinion/articulos/Nuevo-libro-San-Mateo_0_1306369423.html

“San Dionisio: una visita guiada”

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No existe un solo San Dionisio. La iglesia mudéjar prevalece, sin duda, pero no es la única. En realidad, puede entenderse también como el aglutinante que une a los otros “San Dionisios”. Porque hay uno tardogótico que pudo ser y se quedó esbozado, inconcluso; otro barroco, de mayor desarrollo, aunque de vida más breve, que transformó su interior a la manera de un gran decorado teatral hecho de vibrantes yeserías; otro, opuesto al anterior, que supuso una reconstrucción ideal del edificio medieval; y, en definitiva, hay otros dos, el arquitectónico y el de sus bienes muebles, el de la piedra de sus sillares y el de la madera dorada de sus impresionantes retablos. Todo ello es San Dionisio, un conjunto de realidades en las que Fernando López Vargas-Machuca se adentra y a las que hace justicia en su último libro, “San Dionisio: una visita guiada”.

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Vivimos un momento excelente en lo que se refiere a la investigación histórico-artística en Jerez. No obstante, una perspectiva que nunca hay que obviar es la de la divulgación a un público no especialista o profesional. No estamos ante un planteamiento de escasa enjundia, ni fácil. Los historiadores del arte jugamos un papel fundamental: el de salir de nuestra torre de marfil para hacer comprensible el patrimonio a más número de personas y, con ello, mejorar su valoración por parte de la sociedad. Esto lo consigue Fernando López, con un considerable esfuerzo por sintetizar y simplificar sin perder el imprescindible rigor ni dejar escapar ningún novísimo aporte. La cuidada maquetación y la estructura de los contenidos ayudan a ello, incluso con sus varios niveles y opciones de lectura y su original y aclaratoria sección de preguntas y respuestas.

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La presentación será este jueves 22 a las 17,30 en la propia iglesia. No lo duden, su autor nunca deja indiferente.

https://www.diariodejerez.es/opinion/articulos/San-Dionisio-visita-guiada_0_1302169902.html

La “inutilidad” del adoquín

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Incómodos, ruidosos, caros, los adoquines se han convertido en unos habitantes molestos. Esto es así, al menos, para una parte de la sociedad jerezana que considera ya inútil este tipo de pavimentos y que anhela la llegada de la “Marea Negra” a todos los rincones de la ciudad. Una idea que ha terminado abrazando el actual gobierno municipal para el llamado “eje Corredera-Cerrón”, una de las zonas más céntricas y una de las principales arterias que atraviesan el casco antiguo. Condicionantes como el menor costo económico y unos plazos de ejecución más cortos han sido decisivos para llegar a una actuación que se anuncia para el próximo verano y que, al parecer, cuenta con el respaldo de taxistas, así como comerciantes y vecinos pero que se ha hecho, con dudosa legalidad, a espaldas de la local Comisión de Patrimonio.

De nuevo, la identidad cultural de la ciudad histórica sucumbe a favor de los intereses de sus “dueños”, los económicos de comerciantes y hosteleros y los preelectorales de los políticos, y pese a las no pocas quejas de las últimas semanas. Jerez, de hecho, viene renunciando, desde el desarrollismo de los 60 hasta la fecha, a proteger un paisaje urbano con un valor patrimonial en sí mismo. Si los entornos más inmediatos a los edificios monumentales han sido una y otra vez maltratados por construcciones, mobiliarios o arbolados inadecuados, poco a poco vamos acabando también con la estética de los viejos pavimentos de las calles donde se encuentran. En realidad, nunca hemos sido capaces de apreciar de verdad el concepto de “conjunto histórico”, que tenemos desde 1982. Mientras desaparecen las cada vez más escasas losas de Tarifa, las áreas peatonales se cubren con solerías de escasa calidad, ahora el asfalto gana terreno. Y lo peor, se sienta además así un precedente peligroso e inquietante.

https://www.diariodejerez.es/opinion/articulos/inutilidad-adoquin_0_1297970258.html

Jornadas sobre Ignacio López (y III)

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Entramos en la semana final de las jornadas y, a falta de la conferencia y de la visita que pondrán el fin a las mismas, el balance puede calificarse de muy positivo por la gran afluencia de público y por el interés en adquirir el libro de actas, que a día de hoy está prácticamente agotado, planteándose incluso la posibilidad de una segunda edición. De nada hubieran servido los meses de trabajo que han antecedido a este Octubre barroco sin el aliento de numerosas personas ávidas de saber más sobre nuestra historia del arte y nuestro patrimonio. A todos ellos damos las gracias desde la organización y les animamos a participar en los dos referidos actos que restan.

En primer lugar, la ponencia que, complementada con una breve visita guiada, darán Cristina Espejo y María Josefa Segura en la capilla del Calvario el próximo jueves a partir de las 20.00. Con ella lograremos una visión multidisciplinar sobre el imaginero, uniendo al estudio documental y estilístico el análisis de la particular técnica del artista. Se descubrirá así su habilidad para otorgar vida y dinamismo a sencillas pero meditadas estructuras, compuestas por simples tableros y listones que obran el milagro de convertirse, una vez vestidas, en cuerpos de efectistas movimientos. Porque López fue un escultor obsesionado por el movimiento de sus imágenes, lo que suponía dejar fijas las composiciones de brazos y manos, tan estudiados y expresivos en sus obras. De ahí la importancia de conservar sus candeleros originales, elementos no siempre suficientemente valorados.

Y por último, este sábado desde las 10.00, con la determinante colaboración de Francisco González, visitaremos El Puerto. Esa ciudad en la que Ignacio López vivió y trabajó con esa misma intensidad que reflejan sus imágenes, mezcla de fogosidad terrenal e introversión mística.

https://www.diariodejerez.es/opinion/articulos/Jornadas-Ignacio-Lopez-III_0_1293770657.html

Jornadas sobre Ignacio López (II)

“El escultor Ignacio López y su época (1658-1718)” es el nombre que le dimos a las jornadas que se están celebrando desde la pasada semana en el Palacio de Villavicencio. La idea era no sólo conocer al artista y su obra. Se trataba asimismo de comprenderlo dentro de su contexto, temporal y espacial. Y en busca de ese objetivo Francisco González Luque nos explicará cómo era esa ciudad de El Puerto de Santa María a la que López llega hacia 1680 dejando atrás su Sevilla natal. Por su parte, Fernando Aroca Vicenti nos hablará del Jerez que demandaría con avidez obras del artista. Dos localidades vecinas, con sus peculiaridades propias, unidas por la actividad de un imaginero. Y un tiempo de fuertes contrastes, de graves precariedades y epidemias pero también de una actividad artística febril tutelada por una religiosidad omnipresente.

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Con altibajos de población, El Puerto se mantuvo en esos años como sede de un señorío ducal y como importante centro mercantil y portuario, con la presencia de un poderoso   grupo social, los cargadores a Indias. Ellos enriquecerán a través de su mecenazgo los interiores de las cada vez más numerosas construcciones eclesiásticas, donde el escultor dejó un valioso rastro.

En paralelo, el fértil término municipal jerezano otorgó una situación relevante a nuestra ciudad dentro de la Baja Andalucía. Sin embargo, ante la carencia de adecuadas infraestructuras y la escasez de edificios públicos, será lo religioso el verdadero elemento articulador del espacio urbano a través de la multiplicación de capillas o cruces o, de manera más efímera, con la celebración de misiones, rogativas y procesiones.

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Si desean saber más sobre El Puerto y el Jerez de Ignacio López, no se pierdan las próximas citas: los días 11 y 18, respectivamente, González Luque y Aroca Vicenti nos trasladarán 300 años atrás.

https://www.diariodejerez.es/opinion/articulos/Jornadas-Ignacio-Lopez-II_0_1289571296.html