Sepulcro recuperado

1508254841_706837_1508256323_noticia_normal_recorte1
Foto: Suso de Marcos.

En medio de un bosque de mármoles se ocultó la silueta encorvada de una joven, abatida por una meditación profunda y desoladora, semidesnudo el clásico cuerpo, medio oculta su cabeza griega por un velo. Detrás reposa un perro, símbolo intemporal de la Fidelidad. Se ha afirmado que este sepulcro fue encargado para su esposa por el célebre bodeguero Julián Pemartín Laborde, el compulsivo despilfarrador que tuvo la alocada ocurrencia de levantar ese lujoso “chateau” francés en plena Andalucía que es el Recreo de las Cadenas.

Cada mes de noviembre toca desenterrar algún resto de nuestro arte vinculado a la muerte, tan sugestivo y olvidado como otras parcelas del patrimonio jerezano. En esta ocasión, era casi inevitable referirse al robo y posterior recuperación del sepulcro de los Pemartín, esculpido por el escultor neoclásico malagueño José Vilches en 1844, una sonada noticia que ha sobrepasado los límites locales. En este sentido, si este suceso, un tanto alambicado y oscuro, ha servido para algo es para que tengamos conocimiento de la existencia de una pieza de gran interés para la historia de la escultura funeraria de la ciudad y una evocadora reliquia de lo que fue el viejo cementerio de la calle Santo Domingo, cerrado en 1957. Lo triste de toda esta historia con supuesto final feliz es que tras salir a la luz el conjunto se sumerja de nuevo en las tinieblas de un futuro incierto que podría terminar llevándolo fuera de Jerez. Y ello reconociendo, desde luego, que es un bien privado y sin protección legal y que además parte del mérito de que su desaparición no haya pasado desapercibida se debe al Museo de Bellas Artes de Málaga, muy interesado en conseguir que le fuera cedida por sus propietarios, la familia Díez Pemartín. Es por ello que sólo podemos desear un descanso digno para la muchacha velada y su fiel compañero.

http://www.diariodejerez.es/opinion/articulos/Sepulcro-recuperado_0_1192980924.html

 

Anuncios

Rutas Inmaculistas

0869b
Foto: http://www.retabloceramico.net/0869.htm

En 2017 se cumplen 400 años del voto que la Ciudad hizo de defender la Pura y Limpia Concepción de María. Fue el 8 de diciembre de 1617. El inmaculismo jerezano se retrotrae, sin embargo, a siglos anteriores. Aunque es probable que su culto llegara poco después de la conquista cristiana, con el establecimiento de la orden franciscana, los primeros testimonios documentales son del siglo XV, cuando consta la celebración de su festividad en la Colegial y la existencia de sendas capillas en el convento de San Francisco y junto a la iglesia de San Marcos, respectivamente. De este último templo saldrá en 1615, en plena efervescencia de las disputas entre defensores y detractores de esta creencia, una singular procesión en la que participaron todos los estamentos de la sociedad local para cantar por las calles “a voces las limpísima concepción de la Virgen Nuestra Señora”. Y será en esta parroquia del evangelista donde se inicie también la primera de las “Rutas Inmaculistas”, organizadas por la Unión de Hermandades, que tendré la oportunidad de guiar durante los cuatro próximos sábados. A lo largo de estos recorridos pasaremos por otros lugares vinculados de una manera especial con esta devoción mariana: el antiguo Beaterio de la Concepción (actual convento de las Mínimas), la plaza del Progreso (enclave del desaparecido convento de las Concepcionistas), el Ayuntamiento y la iglesia de San Francisco (escenarios del voto de 1617) o el convento de Santo Domingo y la hoy Catedral (ambos relacionados con la renovación del voto de 1653). Historia y arte; arquitectura, escultura, pintura y cerámica se funden para descubrir una herencia patrimonial que excede lo puramente religioso.

La primera cita será este sábado 11 de noviembre a las 11:00 en San Marcos. El acceso y participación son libres y gratuitos. Están todos invitados.

http://www.diariodejerez.es/opinion/articulos/Rutas-Inmaculistas_0_1188781381.html

Capuchinos

1607114_10202234916567040_528756437_n

El 19 de diciembre de 1757 era sepultado en el antiguo convento de Capuchinos el cuerpo del mejor escultor que ha dado Jerez. Resulta difícil imaginarse el marco en el que se desenvolvió la sombría ceremonia. Son muy escasos, de hecho, los testimonios gráficos y documentales que nos han llegado de este edificio. Todo parece indicar que se trataba de un conjunto de líneas sencillas y austeras, como es habitual en la orden. Y ello pese a que su construcción se llevó a cabo en pleno Barroco pues consta su fundación en 1661. Esta sobriedad no estuvo, sin embargo, reñida con una rica decoración, entre la que destacaba el lienzo de “El Jubileo de la Porciúncula” de Zurbarán, hoy en el Museo de Cádiz. La Desamortización de Mendizabal acabó con la presencia de los frailes e inició el proceso de la merma de sus piezas artísticas. El inventario desamortizador habla de estas obras, de la capilla de la orden tercera o de los retablos del altar mayor y de los laterales, dedicados a la Pastora, el Sagrario, la Virgen del Dolor, San Antonio y San José. Años más tarde el convento se convierte en Hospicio Provincial. Iglesia y dependencias pervivirían hasta 1970. Décadas antes los capuchinos al volver a Jerez se encontraron su viejo cenobio en estado de ruina. Era la funesta época del desarrollismo y el reformismo postconciliar, unidos en destructiva suma. La respuesta a la ruina terminó siendo el derribo. Poco se salvó entonces y perdidos quedaron los huesos de Francisco Camacho. Una nueva estética de diafanidad y hormigón se elevó sobre los venerables escombros. La contradicción es que tras el exterminio de lo antiguo llegó la incomprensión de lo nuevo por sus más recientes moradores, los mismos que han tenido que marchar ahora por la consabida falta de vocaciones y que la dejaron llena de fruslerías y de flamantes “productos neobarrocos”.

1185033_604336079640109_1740584428_n

http://www.diariodejerez.es/opinion/articulos/Capuchinos_0_1184581909.html

 

 

Fotos: grupo de Facebook “Cosas jerezanas que se han perdido con el tiempo”.

La Basílica del Carmen

dscf6049.jpg

La historia de la basílica de Nuestra Señora del Carmen es una sucesión de construcciones y destrucciones, y casi un campo de batalla donde aquellas dos Españas, desgraciadamente aún vigentes, chocaron. Su “biografía” es un continuo eco de cuatro siglos de la propia Historia española.

DSCF1243

Nace en medio del auge de la vida conventual en época de los Austrias. En esa “ciudad-convento” que era entonces Jerez llegan los carmelitas calzados a finales del siglo XVI. A lo largo de las primeras décadas del seiscientos se construye en el mismo emplazamiento actual una iglesia que parece que pronto se quedaría pequeña pues ya en 1696 sabemos que se levantaba otra, que es el templo que ahora vemos. Pero los momentos críticos de los albores del XVIII con la Guerra de Sucesión paralizarán las obras, que no se retoman hasta 1718. La inauguración se celebrará en 1727, si bien su decoración duró muchos años más. Después vino, en el aciago siglo XIX, la Revolución de 1868, el intento de asalto y derribo de la iglesia y su conversión en almacén militar. Tras ello, la Restauración borbónica supondrá también una restauración funcional y artística, concluida en 1880. Más tarde, la llegada al poder de Primo de Rivera favorecerá la fastuosa coronación de la Virgen en 1925. Y por eso la instauración de la República animaría en 1931 a ciertos extremistas a destrozar el interior de este símbolo del régimen anterior. A su vez, en los cuarenta la respuesta del nacionalcatolicismo fue la neobarroquización ornamental y una nueva capilla para acoger los restos de un mártir del bando nacional.

14917074_390213241310272_8824839830120979213_o
Asalto de 1931

Al fin, en 1967 llega la declaración de basílica, acontecimiento del que se cumplen 50 años. Este es el motivo de que hable mañana de este controvertido edificio barroco. Será en una ponencia organizada por la hermandad del Mayor Dolor, a las 20.30 en Bertemati.

http://www.diariodejerez.es/opinion/articulos/basilica-Carmen_0_1180382364.html

No creen en el centro histórico

20170925_183002

La antigua casa del Marqués de Villamarta es una de las construcciones más interesantes de la calle Larga. Aunque muy reformado, es un edificio renacentista que desde hace 15 años venía siendo ocupado por una conocida multinacional de moda. Ahora esta firma anuncia su cierre inminente para centrar su actividad en Área Sur y Luz Shopping.

20170925_183112

La realidad es que ninguno de los gobiernos municipales que se han sucedido en las últimas décadas ha apostado firmemente por el centro. Se habrá parcheado, se habrán hecho actuaciones puntuales con mejor o peor fortuna, se habrá intentado engatusar y callar a algunas voces discordantes con mesas y proyectos embaucadores pero, en el fondo, nunca han creído en él. Porque no se puede pretender favorecer la creación de una enorme superficie comercial en el extrarradio y pensar que ello no supondrá ningún tipo de efecto negativo en las tiendas del casco antiguo. Y porque tampoco se puede ceder con complacencia a que se desmantelen los servicios y oficinas que la administración central tiene en el corazón de la ciudad y entender que la gente no perderá motivos para ir a él. Ya sabíamos del futuro cierre de la comisaria de la plaza del Arroyo para su traslado a la Asunción. A ello se une además la noticia de la clausura de las dos oficinas de la Seguridad Social para llevarlas al mismo lugar. Algunos hablan pomposamente de “un nuevo enclave administrativo y de servicios públicos” dentro de “una zona clave de la ciudad, dotada de buenas comunicaciones”. Luego se pelearán por saber de quién es el mérito de eliminar el vergonzoso descampado de la plaza Belén y algún que otro se colocará hoy cerca de la pancarta de la manifestación que con el lema de “Salvemos el centro histórico” saldrá de San Mateo pero, en el fondo, siguen sin creer en ese Jerez viejo ni en su rehabilitación real.

http://www.diariodejerez.es/opinion/articulos/creen-centro-historico_0_1176182662.html

Plaza de San Lucas nº 3

DSCN0835
Autor foto: Jesús Suárez Arévalo

Retumban los motores de las máquinas sobre el vacío agreste de la Plaza Belén. Un sombrío escepticismo se respira en el ambiente. La mirada hacia las cacareadas obras es fugaz, desdeñosa, con desconfianza justificada por años y años de cuentos y desvaríos. Tras cruzar la estrechez de Montegil llegamos a nuestro destino, la que dicen que fue morada de los Dávila. La fachada es demasiado sencilla como para llamar la atención. Nosotros, en cambio, vemos un trazado quebrado que hace adivinar la disposición irregular del interior. El portón de entrada, abierto en el lateral, nos lleva a un recorrido zigzagueante, propio de un origen medieval. Se suceden dos patios con arquerías sobre recios pilares. Esta actual sobriedad contrastaría con el colorido de las pinturas mudéjares que cubrían los muros, de las que queda un resto en el Museo Arqueológico, descubierto en la restauración a la que fue sometida la casa a partir de su compra por Fernando de la Quintana en 1998. Una persona que con determinación y cuidado fuera de lo común pudo recobrar en parte la distinguida mansión de nobles que fue, tras derribar las modernas tapias que la convirtieron en modesta casa de vecinos. El colofón fue el descubrimiento y recuperación de la estupenda armadura de madera de tradición también mudéjar de la planta superior, de la que muy escasos ejemplares han perdurado en Jerez.

DSCN0810
Autor foto: Jesús Suárez Arévalo

Han faltado y faltan en nuestro centro histórico iniciativas y sensibilidades como las de Fernando de la Quintana. Un hombre que apostó por el camino más difícil: por comprar una ruina repudiada, respetar su esencia arquitectónica y decidir vivir de manera valiente en un territorio hostil.  Y su vida terminó sin poder cumplir sus anhelos de ver el renacer de su barrio. Apenas unos días después de que esas máquinas hicieran vislumbrar un mínimo, tenue, rayo de luz.

http://www.diariodejerez.es/opinion/articulos/Plaza-San-Lucas_0_1171983209.html

De cárcel a casa señorial

DSCF5862

En 1678 se instala la cárcel en la Plaza de Escribanos. Se situó enfrente de la parroquia de San Dionisio y, no casualmente, al lado de la sede del poder municipal, en una zona, por tanto, de alto valor representativo. Pero, a diferencia de la calidad constructiva de la iglesia del patrón y del Cabildo, la Cárcel Real se caracterizó por sus deficiencias estructurales y su falta de salubridad. Esta situación deplorable acabó en cierre por ruina en 1837. Por los mismos años se llevaba a cabo la Desamortización de Mendizabal. Ello permitió trasladar el presidio al antiguo convento de mercedarios descalzos, en la Plaza Belén. El viejo edificio carcelario es comprado en 1839 por Manuel Pérez y Gómez, quien levantará una monumental vivienda que vino por fin a dignificar uno de los frentes de la actual Plaza de la Asunción. El proyecto fue firmado por Balbino Marrón. Y aunque interviene también en la casa nº 2, es en la 3, de mayores dimensiones, donde logra crear una de las fachadas más cuidadas e interesantes del estilo neoclásico en Jerez. La base almohadillada y las grandes pilastras que engloban las dos plantas superiores siguen la tónica habitual del neoclasicismo de inspiración palladiana, añadiendo algunos detalles decorativos que animan la severa composición, como las originales ménsulas con cabezas de leones y cariátides del gran balcón central o los penachos de los laterales. Marrón, arquitecto del Ayuntamiento por esos años, trabajó en diversas obras, como algunas bodegas dentro del complejo de González Byass. En 1846 se traslada a Sevilla, donde desarrolló una importante actividad arquitectónica y urbanística. En esta casa, más tarde propiedad de la Condesa de Casares, dejaría lo mejor de su producción jerezana. Una casa hoy deshabitada que, como tantas otras, ha pasado de la opulencia a la incertidumbre.

 

http://www.diariodejerez.es/opinion/articulos/carcel-casa-senorial_0_1167783583.html