El archivo municipal

Foto: https://www.lavozdelsur.es/ediciones/jerez/junta-desalojar-archivo-jerez-legajos-medievales-empapados-ratas_280130_102.html

En los últimos meses el archivo municipal ha sido noticia. Y no para bien, precisamente. Que uno de los archivos locales más relevantes de Andalucía, por el volumen de documentación y por la variedad y antigüedad de sus fondos, subsista con unas cotas de precariedad preocupantes dice mucho de la escasa conciencia por parte de políticos y de ciudadanos en relación a su gran valor patrimonial. Una denuncia del PP dio lugar el pasado Julio a un duro informe de la Junta de Andalucía donde se instaba al Ayuntamiento de Jerez a cumplir con la normativa vigente y a retirar los documentos de los sótanos del edificio que comparte con la Biblioteca Central, aduciendo la falta de medidas de control contra incendios y unos perjudiciales niveles de humedad y temperatura.

Foto: https://www.diariodejerez.es/jerez/drama-Archivo-Municipal_0_1693032628.html

Esta situación no es nueva, ya que la carencia de unas instalaciones propias y adecuadas y de un presupuesto anual digno se viene arrastrando desde bastantes décadas atrás. Y eso aún admitiendo, dentro de los aspectos positivos, que la obligada adaptación a los nuevos tiempos haya llevado recientemente a la presencia divulgativa en las redes sociales o a la creación de una página en internet desde la que se puede consultar una colección documental digitalizada, todavía reducida, aunque sustanciosa. Pero de poco sirven estas iniciativas o la entregada labor de sus trabajadores, si peligra la conservación de este tesoro patrimonial o si faltan los medios materiales más básicos.

La Asociación en Defensa del Patrimonio Cultural de Jerez (DEPA) organiza hoy martes a las 11.00 una concentración en la plaza del Banco y, seguidamente, una acción simbólica de donación de cinta para amarrar legajos como reivindicación a favor de la mejora de las condiciones de nuestro archivo municipal. Un acto que se abre al apoyo de la ciudadanía y en el que, desde aquí, animo a participar.

https://www.diariodejerez.es/opinion/articulos/archivo-municipal_0_1742827690.html

Alunados

La Ronda de los Alunados nunca constituyó una de las principales ni más elegantes entradas a la ciudad. Su propia denominación nos parece confirmar su fama de lugar sórdido. Sin que sepamos la razón, unos locos dieron nombre a este camino que terminó acogiendo a una de las mayores cloacas de Jerez. Sin embargo, la construcción de la primera estación de ferrocarril en 1854 muy cerca de allí supuso una oportunidad para la zona. Por los años en que se desarrollaba el ensanche de Vallesequillo, donde la arquitectura bodeguera tuvo un gran protagonismo, se levantó el edificio que nos ocupa en esta ocasión.

Incorporado a la Oficina Comarcal Agraria y anexo a la antigua fábrica de botellas, es un elemento extraño dentro un área que aún espera ordenamiento urbanístico definitivo. Sus muros, en alto riesgo de derrumbe, se encuentran entre los más antiguos a este lado de la línea férrea. Esta bodega de considerables dimensiones, se yergue a duras penas como testigo de una realidad muerta. Duele ver su tejado hundido tras la imponente fachada, de un diseño elegante, que ahora se nos antoja extemporáneo, impropio de su entorno pasado y actual. El monumental frontón de piedra acaba en el vértice superior en sendas volutas que sirven de peculiar tocado a una sonriente máscara. Debajo, en el centro del tímpano, una gran cartela ornada de pámpanos de uva, contiene las iniciales “P.Ch.G.” y la fecha de 1871. Como ha investigado Jiménez García, la inscripción hace referencia a su primer propietario, Pedro Chacón García, quien la terminó destinando a otros usos. De hecho, se sabe que fue granero, almacén y hasta fábrica de almidón.

Si bien el PGOU lo califica de equipamiento público y edificio catalogado, su apetecible ubicación y su escasa visibilidad lo hacen especialmente vulnerable. De nuevo, una reivindicación para lunáticos demasiado cuerdos.

https://www.diariodejerez.es/opinion/articulos/Alunados_0_1738627830.html

Los Ponce de León en Jerez (y VIII)

Este recorrido por la arquitectura doméstica vinculada a los Ponce de León tiene su última parada en la Cruz Vieja. Una tercera rama de la familia, la de los Marqueses del Castillo del Valle de Sidueña, tuvo su vivienda aquí. Como sus parientes de la casa de la calle San Blas, sus dueños fueron descendientes de Eutropio Ponce de León. Y como ocurrió con los dos edificios comentados semanas atrás, este tampoco fue levantado por este linaje, sino que pasó a formar parte de sus posesiones a partir del enlace de un caballero de este apellido con una dama de la nobleza jerezana.

Fue en 1646 cuando Juan Lorenzo de Fuentes la construye, colocando el escudo de los Lorenzo en la fachada y escalera principales. Su única hija, Luisa Leonor Lorenzo de Fuentes, contrae matrimonio en 1652 con Francisco Ponce de León y Trujillo, al que ya conocemos, porque años más tarde obtendría la propiedad del referido palacio del barrio de San Mateo. De esta unión nació Mariana Ponce de León, cuyos descendientes acabarán alcanzando el Marquesado del Castillo y heredarán un vínculo donde se integró el inmueble de la Cruz Vieja.

La que podría calificarse como la muestra más relevante de casa jerezana del siglo XVII ha sido atribuida al gran arquitecto local de entonces, Antón Martín Calafate. Un maestro que, al final de su carrera, avanza hacia formas más barrocas, ostensibles en los balcones o la bóveda de la escalera. Pero no menos sugestivo resulta comprobar cómo esta construcción se integra junto al número 15 de la ahora calle Ramón de Cala en un conjunto unitario, que con mucha seguridad formó parte de un proyecto urbanístico ideado por el mismo tracista. Por ello mismo, sólo puede calificarse de desdichada la degradación con la que ambas nos han llegado, con actuaciones que no han sabido apreciar su indudable valor patrimonial.

https://www.diariodejerez.es/opinion/articulos/Ponce-Leon-Jerez-VIII_0_1734726761.html

Los Ponce de León en Jerez (VII)

Frustrada la continuación de las obras emprendidas por Francisco Ponce de León sobre la casa, no quedan testimonios documentales ni materiales que indiquen que sus hijos llevaran a cabo ninguna reforma de importancia. En cambio, ya en el siglo XVII, sí emprenden una intervención relevante su nieto Luis y su biznieto Francisco Jerónimo. Según declara este último en su testamento, fechado en 1643, la motivación fue la ruina de la zona principal del edificio, “que se venía a pique”. Los trabajos implicaron, además de reparos, la construcción de nuevas estancias y, sobre todo, acrecentar “el cuerpo de la casapuerta alto y bajo”. En efecto, la portada y su balcón superior participan del sobrio tardomanierismo de las primeras décadas del Seiscientos, lejos ya del decorativismo del primer renacimiento de la ventana esquinada.

Por último, en el XVIII hubo también algunas transformaciones. En 1757 Francisco Antonio Ponce de León y de la Cueva, compra una casa colindante en la parte trasera del inmueble, haciéndose por fin la familia con toda la manzana donde la vivienda se ubica. Décadas más tarde, la casa se encontraba, de nuevo, en un estado preocupante de conservación. Manuel del Calvario Ponce de León y Zurita decide reedificar en 1795 algunas dependencias, así como rematar la fachada levantada el siglo anterior con un pretil al gusto neoclásico, todo ello bajo la dirección del arquitecto José de Vargas.

Este próximo viernes 21 a las 18:00 en el Alcázar trataré estos y otros aspectos relativos a las tres moradas de esta estirpe en la ciudad, que vengo aquí comentando, en una charla dentro del ciclo “Un linaje para un reino: los Ponce de León”, organizado por el Ayuntamiento, la UPO y la Asociación Jerezana de Amigos del Archivo. Se complementará con una visita guiada la mañana del sábado. Quedan todos invitados.

https://www.diariodejerez.es/opinion/articulos/Ponce-Leon-Jerez-VII_0_1730527126.html

Los Ponce de León en Jerez (VI)

En el proceso de transformación renacentista de la que fue vivienda de los Villacreces jugaron papeles decisivos Luisa de Villavicencio y su yerno Francisco Ponce de León. Tras la muerte de su marido en 1511, Luisa se hizo cargo de la casa, en la que llevó a cabo «edificios y reparos» antes de 1519. Tal vez durante esos años se actuaría en el patio principal, donde existen sutiles diferencias formales entre sus dos arcadas, siendo la decoración de una de ellas más goticista que la otra, en la que ya se vislumbran motivos propios de la nueva estética de origen italiano tratados aún con poca soltura. En algunos capiteles de las columnas de esta última panda de arcos, la más avanzada desde el punto de vista estilístico, vemos esculpido el escudo de los Ponce. Todo parece indicar que la presencia de Francisco Ponce de León resultaría determinante en este cambio de rumbo. Cuñado de Perafán de Ribera, Marqués de Tarifa, no pudo ser ajeno al carácter pionero en la implantación de las formas renacentistas en Sevilla de sus parientes, los Enríquez de Ribera, propietarios de la célebre Casa de Pilatos. Su intervención más segura y más relevante en el palacio jerezano fue la realización del ventanal esquinado, obra clave del Renacimiento local por su conseguido diseño y la refinada ejecución de las labores escultóricas, que conforman un cuidado y complejo programa iconográfico en torno al rechazo de las vanidades mundanas. Este elemento se encuadra dentro de unos trabajos que se desarrollaron, al menos, entre 1536 y 1537 y que fueron dirigidos por el maestro Fernando Álvarez, autor también de la portada del palacio Riquelme, entre otras obras.

Por desgracia, las discrepancias entre Francisco y Luisa por el alto coste de estas reformas malograron la renovación global del inmueble, que quedaría, finalmente, inconclusa.

https://www.diariodejerez.es/opinion/articulos/desde-ciudad-olvidada-ponce-leon_0_1726327575.html

Los Ponce de León en Jerez (V)

Frente al convento de Santa María de Gracia se ubica la casa más conocida y estudiada de todas las que poseyeron los Ponce de León en Jerez. Su historia constructiva resulta compleja. Si hacemos caso a Fray Esteban Rallón, el origen del inmueble hay que vincularlo con Enrique IV, quien en 1456 manda a construir en él “su real aposentamiento” en la ciudad. El mismo historiador afirma que años más tarde, en 1464, el monarca lo termina donando a Esteban de Villacreces, noble jerezano que se había convertido en hombre de confianza del rey. Ya sea por su condición original de residencia regia, ya sea por haber servido de morada a una de las más potentes familias locales en la violenta Jerez de las banderías, cabe suponer que fue concebida como una vivienda fortificada. Como testimonio de ello queda la configuración de la fachada a la actual calle Sor Ángela de la Cruz, con su alto muro de cantería, hoy blanqueado, rematado por los restos de dos torres, quizás desmochadas.

Tras la muerte de Esteban de Villacreces a principios del XVI, la casa pasa a su hijo Francisco de Villacreces y de la Cueva. De la unión de este último con Luisa de Villavicencio nacerá Juana de Villavicencio. Es aquí cuando entran en escena los Ponce de León. Los Villacreces formaron parte del bando que apoyaba a este poderoso linaje, por lo que no nos debe extrañar que se establecieran lazos matrimoniales entre ambas familias. Así, Juana de Villavicencio logró casarse con Francisco Ponce de León, nieto del Marqués de Cádiz y hermano del Duque de Arcos. Pero en 1522 Juana muere prematuramente. Esa fatal circunstancia llevó a concertar una nueva boda entre Ponce de León y una prima de la fallecida, María de la Cueva. Será en este contexto en el que se geste la importante reforma renacentista que transformará la primitiva estructura medieval.

https://www.diariodejerez.es/opinion/articulos/Ponce-Leon-Jerez-IV_0_1722128310.html

Los Ponce de León en Jerez (IV)

Tras la gran reforma que sufre la casa de la calle San Blas en la segunda mitad del siglo XVII al hacerse cargo de ella Francisco Ponce de León y Trujillo, sus descendientes seguirán con las reformas y ampliaciones. Recordemos que éste había levantado una bodega y almacén junto a su morada. La documentación también apunta que compró otro inmueble anexo sobre el que construye unas cocheras. En un inventario de 1730, al morir su hijo Juan, se constata que las propiedades se habían extendido a la calle Cabezas. Todavía en 1733 se compra una atahona aledaña en la plaza del Mercado para agregarla a la casa original. En su lugar se hace una obra de claras formas dieciochescas, con su característica portada pétrea con molduras mixtilíneas, la actual vivienda número 1 de la plaza, una de las más vergonzosas ruinas del barrio de San Mateo, de la que apenas restan ya los muros exteriores de la planta baja. Por este tiempo se haría también el balcón esquinero con la calle San Ildefonso, de vistoso trabajo de rejería.

Pero la más significativa intervención sobre el edificio en el XVIII se debe a un hecho peculiar e inesperado. En 1755 el Terremoto de Lisboa arruinó la iglesia de San Mateo, que se cerró durante varios años para acometer su restauración. Luis Ponce de León Morla, que entonces habitaba el palacio, no dudó en habilitar en una sala del mismo una pequeña iglesia para cumplir las funciones parroquiales. Para dar acceso directo a este improvisado templo por el patio trasero se abre en la referida calle San Ildefonso una portada. Una vez reabierta la parroquia, el conocido como “San Mateo el Chico” continuó teniendo culto público como capilla hasta, al menos, 1849. Dicha portada, de rica iconografía, es el único testimonio, junto a dos lápidas conservadas en el interior, de este capítulo singular de su historia.

https://www.diariodejerez.es/opinion/articulos/Ponce-Leon-Jerez-IV_0_1717929342.html

Los Ponce de León en Jerez (III)

La casa de la calle San Blas, después de pasar a ser propiedad de los descendientes de Eutropio Ponce de León, experimentaría un creciente deterioro, hasta el punto de que 1586 un documento afirma que se encontraba arruinada y sin habitar. Esta puede ser la razón por la que sólo haya llegado a nosotros, al menos de manera visible, la portada de la antigua construcción medieval. Tras algunos posibles reparos, el siguiente capítulo de especial relevancia ocurre a mediados del siglo XVII. Entonces surge un pleito entre distintos miembros de la familia por la posesión del inmueble. El litigio concluye en 1661 con la donación del edificio a Francisco Ponce de León y Trujillo, personaje asimismo relevante para estudiar otra de las mansiones de esta estirpe en Jerez, la de la Cruz Vieja.

Entre ese año de 1661 y 1679, cuando este último dicta su testamento, se llevaría a cabo la gran transformación que otorgaría una buena parte de su aspecto actual a la hoy conocida como “Casa del Pantera”. En este sentido, en su última voluntad, Ponce de León y Trujillo aclara que “después que poseo dichas casas he reformado el molino de aceite que había en ellas y he labrado la mayor parte de ellas”. A este momento pertenecería la configuración de la fachada lateral a la calle San Ildefonso y el patio central, ambos con sobrio diseño donde destacan los enmarques de “orejetas”, típicos de la época, en los huecos de la planta superior. Esta reforma conllevó también una ampliación con la compra de inmuebles anexos, como una bodega-almacén levantada justo a la entrada a San Blas por la plaza del Mercado, una sencilla estructura que puede ser identificada con la que todavía se encuentra en el mismo lugar. Ya en el Setecientos habrá más añadidos y modificaciones. Pero en todo ello nos detendremos en un próximo artículo de esta serie.

https://www.diariodejerez.es/opinion/articulos/Ponce-Leon-Jerez-III_0_1713429022.html

Los Ponce de León en Jerez (II)

El comienzo de la historia de los Ponce de León en la ciudad podría situarse en la segunda mitad del siglo XV. En un período de debilidad de la Corona de Castilla, se llega a uno de los puntos álgidos de las denominadas “banderías”, que aquí traerán consigo la división de la oligarquía en dos bandos enfrentados entre sí. Cada uno de ellos apoyará a uno de los dos grandes linajes nobiliarios andaluces, Ponce y Guzmán, en su lucha por lograr la supremacía en la región. En este contexto, se produce incluso la toma de Jerez en 1471 por Rodrigo Ponce de León, Marqués de Cádiz, de la que queda el testimonio material de la torre de su nombre en el Alcázar. Años más tarde, los Reyes Católicos pondrán orden y pacificarán la zona pero los intentos de influencia de la Casa de Arcos continuarán con el matrimonio de segundones de la familia con hijas de poderosas estirpes locales que formaron parte del bando de los Ponces. Ello explica la unión entre Eutropio Ponce de León, hermano del Marqués de Cádiz, y Catalina de Vera, hija de Pedro de Vera “El Bermejo”. La vivienda de este último, ubicada en la calle San Blas, pasará tras su muerte a ser propiedad de su yerno. Esta construcción, que nos ha llegado muy alterada y en un pésimo estado, mantiene aún su severa portada gótica, con sencillos baquetones y dovelas engatilladas sobre el dintel. Quizás esta portada se levantara en vida de “El Bermejo”. En su testamento, de 1479, si bien no aporta detalles sobre unas posibles obras en su morada, no deja de llamar la atención que aparezca como testigo Antón Rodríguez, “alcalde de los alarifes” de la ciudad y sobrino del célebre Alfonso Rodríguez. 

Eutropio Ponce de León contraerá segundas nupcias con Marina de Trujillo. Sus descendientes serán durante los siguientes siglos los propietarios de la casa, que veremos que sufrirá una serie de transformaciones hasta alcanzar buena parte de su aspecto actual, robusto y ecléctico.

https://www.diariodejerez.es/opinion/articulos/Ponce-Leon-Jerez-II_0_1709529635.html

Los Ponce de León en Jerez (I)

La Historia vive, o duerme, en los archivos. Despierta de su letargo cada vez que un investigador abre un legajo y, a través de él, intenta descifrar el pasado. Pero para que este hecho se produzca una y mil veces resulta esencial una efectiva labor de conservación. Por eso, cuando los sucesivos gobiernos que han pasado por el Ayuntamiento no han apreciado tan elemental tarea, han estado reiteradamente obviando el valor de su archivo municipal. Para la Historia del Arte la documentación constituye una fuente básica. Los avances que ha experimentado el conocimiento del patrimonio histórico-artístico jerezano en las últimas décadas serían impensables, por ejemplo, sin los protocolos notariales, depositados en el edificio de la plaza del Banco en unas condiciones mejorables que en los últimos días los ciudadanos han conocido por los medios de comunicación. Polémica que debería conllevar medidas reales y efectivas por las distintas administraciones y no quedarse en otra disputa entre partidos con el patrimonio como excusa.

Sin nuestro archivo limitadas hubieran sido las investigaciones. Y sin ellas pobres los intentos de divulgación, como los de este espacio de Diario de Jerez que vengo habitando desde hace ahora justamente nueve años. Sin una decidida apuesta por nuestro archivo tal vez no abunden tampoco las donaciones privadas. Una de ellas, la del Fondo Dª Pilar Ponce de León y de las Heras, ha dado lugar a una nueva publicación sobre “La huella documental de los Ponce de León en Jerez de la Frontera”, coordinada por Manuel Barea Rodríguez y publicada por la Universidad de Huelva. En ella participo con un estudio sobre las moradas de esta estirpe en la ciudad, nutrido de numerosos datos sacados de dicho fondo y del notarial. Un trabajo cuyas conclusiones sintetizaré en la serie que se inicia a partir de hoy.

https://www.diariodejerez.es/opinion/articulos/Ponce-Leon-Jerez_0_1705329849.html