El templo más primoroso

DSCF3423

“El templo que tiene esta ciudad más primoroso”. De esta manera tan elocuente se refería un escritor de la época a la iglesia de San Lucas poco después de la intensa reforma que este edificio mudéjar experimentó entre 1714 y 1732. Fue en ese momento en el que se produce la radical transformación de su interior, recubriéndose con originales yeserías los viejos pilares de piedra y la modesta techumbre de madera. Una metamorfosis estética compleja, mucho más que un burdo enmascaramiento o una simple barroquización. De hecho, la idea no fue en realidad la de rechazar su pasado medieval, sino la de completar una iglesia que, en la mentalidad de aquellos años, parecía inacabada. Así, y no de otro modo, hay que entender las bóvedas levantadas sobre las naves, que ocultan un sistema de cubiertas pobre. Ya que la intención que tuvo el promotor e ideólogo de las obras, un culto párroco llamado Juan González de Silva, fue equiparar San Lucas a la magnificencia constructiva de otras parroquias jerezanas. De ahí, no sólo el propósito de imitar un abovedamiento pétreo, sino además el empleo en él del mismo lenguaje gótico con que fueron erigidos varios siglos antes San Miguel o San Mateo. Gracias a la iniciativa personal de González de Silva y a las numerosas limosnas que atraía la devoción a la Virgen de Guadalupe se logró culminar el ambicioso proyecto. En 1733, acabado el dorado del flamante retablo mayor, que preside la histórica imagen mariana, se inauguraba solemnemente el nuevo San Lucas.

DSCF3407

Casi 300 años después únicamente el cuidado de la hermandad de las Tres Caídas hace que se mantenga abierto y en pie. Por eso, hay que alabar su reciente iniciativa de buscar fondos para restaurar el maltrecho retablo del altar mayor. Un paso importante para recuperar el esplendor perdido del templo que soñó aquel cura del siglo XVIII.

http://www.diariodejerez.es/opinion/articulos/templo-primoroso_0_1134187075.html

NOTA: El retablo mayor de la iglesia de San Lucas es obra de Francisco López (1723).

Vallas publicitarias de lujo

WP_20160424_11_46_39_Pro

La torre de la Catedral de Jerez se muestra como uno de los escasos restos, y desde luego el de más entidad, de la primitiva Colegial, erigida en época medieval y derribada casi en su totalidad para levantar el edificio actual. Es una construcción tardogótica, de finales del siglo XV, aunque reformada en el XVIII. Su esbeltez, su sobria mezcla de estilos o su distintiva separación del templo del que sirve de campanario le otorgan personalidad. Se trata además de un elemento característico del paisaje y del perfil urbano de la ciudad histórica. Todos estos valores deberían ser suficientes para una debida protección. Sin embargo, hoy sirve como valla publicitaria, improvisada y de lujo, para una enorme pancarta que anuncia la celebración de una exposición, “Limes Fidei”, que se clausuró nada menos que en Marzo de 2015. Dos años de inutilidad parecen un tiempo excesivo. Desde aquí dediqué en su día buenas palabras a dicha exposición, en la que incluso tuve el honor de colaborar, pero lo oportuno de la iniciativa no justifica este recordatorio perenne, que transmite también a nuestros visitantes una evidente imagen de dejadez. Lo peor de todo es que este tipo de cartelería de gusto dudoso, elaborado con resistentes materiales firmemente anclados en muros centenarios, se ha puesto de moda desde hace algún tiempo y ha gustado tanto en los ambientes eclesiásticos y cofradieros locales que no hay efemérides y hasta proyecto de restauración que no haga uso de él para luego, pasado su pretendido sentido original, formar parte de fachadas que, más que embellecer, altera, y se convierte en una verdadera contaminación visual de presumible incumplimiento normativo.

Una vez más, les invito a recorrer el centro. Comprobarán que los últimos vientos pasaron de largo por estos grandes carteles, firmes en su ruda terquedad.

DSCN7339
Iglesia de San Mateo con carteles de efemérides del 2013 y 2014.
WP_20170425_10_24_27_Pro
Iglesia de Santiago: cartel solicitando fondos para su restauración.

http://www.diariodejerez.es/opinion/articulos/Vallas-publicitarias-lujo_0_1129987458.html

La Pasión olvidada (y IX)

DSCF1414

Bajo una piel neoclásica late un espíritu barroco, casi indómito, que no se logra extirpar de la imaginería pasionista en el ocaso del siglo XVIII. Estamos en 1793. Un reconocido escultor llamado José Esteve Bonet envía a la Cartuja jerezana el grupo escultórico de la Virgen de la Compasión. Él es un artista que incluso llega a dirigir la Academia de Bellas Artes de Valencia y a alcanzar el nombramiento de escultor de cámara del rey Carlos IV. Su obra, por su parte, pretende esa búsqueda del equilibrio y la sobriedad propios del Neoclasicismo. Y sin embargo la inspiración aquí es ajena a cualquier atisbo de frialdad grecolatina: la Virgen de las Angustias de Murcia, tallada medio siglo antes por Francisco Salzillo. La actitud implorante de María sosteniendo sobre el regazo a Cristo, la disposición y postura del cuerpo de éste, los pequeños ángeles que a cada lado agarran sus brazos… todo está copiado del modelo salzillesco. La expresión de dolor de los rostros de los cuatro personajes muestra ese mismo respeto a una tradición artística y una espiritualidad popular que se niegan a morir.

En 1794 llega a Jerez el Cristo de la Defensión, que hoy, Martes Santo, volverá a atraer las miradas. En él Esteve repite los rasgos físicos de Jesús en el conjunto cartujano. Sólo dos años de diferencia, idénticos planteamientos estéticos pero una historia dispar. Si el crucificado ha terminado teniendo una función procesional, la Virgen de la Compasión ha tenido una existencia muy movida, incluyendo una larga estancia en Cádiz, su vuelta a la Cartuja y su traslado reciente a la Catedral de Jerez. Consuela saber al menos que se está restaurando por buenas manos. Distinta suerte ha tenido su retablo en el monasterio, sumido en un turbio futuro, víctima también de la iconoclastia “anti-imaginera” y la “iconomanía” neocatecumenal.

autor-foto-jose-miguel-sanchez-pena
La imagen en su retablo del Capítulo de los Padres de la Cartuja. Autor fotografía: José Miguel Sánchez Peña.

http://www.diariodejerez.es/opinion/analisis/Pasion-olvidada-IX_0_1125787718.html

La Pasión olvidada (VIII)

DSCF2887

El alargamiento del cuerpo, la nerviosa angulosidad del sudario, la búsqueda del naturalismo, la regia expresión del dolor… Volvemos al patetismo del último gótico de las primeras décadas del siglo XVI. Y de nuevo la figura del escultor Pedro Millán emerge como casi obligado punto de referencia. El Cristo de las Aguas de la iglesia de San Dionisio es otra de esas tallas que se relacionan en Jerez con ese atrayente artista de la Sevilla de aquella época, o con su entorno más inmediato. El crucificado de la parroquia del Perpetuo Socorro, comentado aquí hace unas semanas, o el más conocido Cristo de la Viga de la Catedral son otros ejemplos de atribuciones a Millán. Un conjunto de tres sugestivas esculturas, con rasgos comunes aunque también con acusadas diferencias que hacen poner en tela de juicio no ya una misma autoría, algo que parece insostenible, sino incluso la pertenencia a un mismo círculo artístico. De hecho, en un reciente estudio sobre esta imagen, Isabel Almagro Franco ha expresado agudamente también sus dudas al respecto. Sin embargo, lo que sí se muestra ante nosotros de manera clarividente es la calidad de este Cristo Yacente, la excepcionalidad de su tamaño natural, de su concepción aislada, ajena a un grupo escultórico, pero también la ausencia de una función procesional, así como que nos haya llegado sin alteraciones de importancia, salvo los inevitables repintes y barnices. Con todo, esto último no ha camuflado su sutil policromía, que deja hasta entrever las vetas de la madera de castaño en la que se talló. Hoy desplazado de la capilla que presidió durante siglos, apenas queda sólo ya el recuerdo de su fama de milagroso, de favorecedor de las lluvias en tiempos de duras sequías. Las funcionalidades litúrgicas de los espacios sacros y las devociones cambian. El arte, pese a todo, permanece.

DSCF3984

DSCF3983

http://www.diariodejerez.es/opinion/articulos/Pasion-olvidada-VIII_0_1121588013.html

La Pasión olvidada (VII)

DSCF4795

Enigmática e inquietante, la sonrisa del Crucificado es tan inquebrantable como sutil,  casi oculta entre regueros de sangre y lágrimas que, sin embargo, no logran desdibujarla. La cabeza tiene toda la ampulosidad y el movimiento del último Barroco. La unión de un rostro plácido y un cuerpo dramáticamente lacerado, la refinada talla del cabello o el retorcimiento de los pies hablan por sí solos de la innegable dependencia de la escuela genovesa del siglo XVIII y de sus característicos cristos. Una opinión hoy aceptada de forma mayoritaria por la historiografía, aun cuando modernamente se haya querido vincular con nada menos que San Juan Grande esta imagen, que viene venerándose en los últimos años junto al columbario de la capilla de San Juan de Letrán.

DSCF4799

En 1585 Juan Pecador encarga a Andrés de Ocampo un crucificado para su hospital jerezano de Nuestra Señora de la Candelaria. Este edificio, hoy desaparecido, se levantó al lado de San Juan de Letrán y fue desamortizado en 1835. A la talla de Ocampo se le pierde la pista pero hay quién defiende que terminó en la capilla anexa al hospital. La llegada del Nazareno a su actual sede en 1852 complica aún más esta alambicada historia pues sabemos que esta cofradía contó entre sus titulares con un “Santo Crucifijo” que seguramente se llevaron también consigo. ¿Estamos ante el ahora conocido como “Cristo de la Buena Muerte”? Tal vez, pero de lo que no cabe ninguna duda es de la imposibilidad de relacionar el estilo tardomanierista de Andrés de Ocampo con esta pieza. Una escultura excelente que pasa muy inadvertida, pese a la reciente y feliz restauración a la que ha sido sometida, ya que poco luce en su inapropiada ubicación, baja y sin la perspectiva suficiente para poder contemplarla como se merece; en un triste y oscuro rincón donde su misteriosa sonrisa se desvanece.

DSCF4785

http://www.diariodejerez.es/opinion/articulos/Pasion-olvidada-VII_0_1117388809.html

La Pasión olvidada (VI)

dscf4921

Dentro del impresionante, aunque frío, prisma de hormigón que forma el interior de la iglesia, parece acrecentarse la sensación de fragilidad de ese cuerpo de anatomía tan esbelta, que llega a los límites de lo macilento. La carne escuálida de este Cristo en la Cruz nos remite a la verticalidad de la escultura gótica pero en su modelado suave y de propensión naturalista hay un avance hacia las formas renacentistas, presentes también en los reposados pliegues del sudario. Estamos en las primeras décadas del siglo XVI y en el ambiente sevillano en torno al legado artístico dejado por el escultor Pedro Millán. La rigidez y hasta la tendencia geométrica aún palpable en nuestro Cristo de la Viga, aquí se atenúan…

Hace dos años proponía en esta misma columna y para estos mismos días previos a la Semana Santa un breve recorrido por algunas imágenes olvidadas de la Pasión de Cristo y de la Virgen Dolorosa existentes en los templos locales. Mi intención en esta ocasión es retomar el hilo con cuatro nuevas tallas dignas de un mínimo recuerdo. Y la primera de ellas es este valioso crucificado que se conserva en la moderna parroquia del Perpetuo Socorro, en la barriada de Las Torres. Su peculiar historia nos habla de lo voluble que con frecuencia ha sido nuestro patrimonio. Aunque desde los setenta se halla en Jerez, su origen está en el convento de San Francisco de Lebrija, donde fue conocido como Cristo de las Ánimas. Ya a mediados del pasado siglo su avanzado deterioro llevó a retirarlo del culto y hasta se pensó en destruirlo. La adquisición para el flamante edificio de los redentoristas jerezanos conllevó su restauración. Ahora puede volver a admirarse a sólo 30 kilómetros de donde se veneró durante siglos, una Lebrija que, sin embargo, extirpó parte de su pasado con esta heterodoxa venta, inaceptable moralmente hoy día.

http://www.diariodejerez.es/opinion/articulos/Pasion-olvidada-VI_0_1113189114.html

“Díez Hermanos”

sin-titulo
Las bodegas en un grabado realizado pocos años después de su construcción

En 1860 se inaugura una nueva estación de ferrocarril. Varios años más tarde se plantea la necesidad de crear un ensanche urbano entre esta construcción, anterior a la actual estación, y el convento de Madre de Dios. Nacía así el barrio de Vallesequillo, levantado a lo largo de las siguientes décadas del siglo XIX para un uso predominantemente bodeguero. La industria vinatera acababa de alcanzar una de sus más altas cotas de desarrollo y ello se tenía que plasmar de alguna manera en un cierto crecimiento de Jerez por esos años. Fue, de hecho, este uno de los fenómenos urbanísticos más interesantes del diecinueve local, tal vez poco estimado por ciudadanos e historiadores pese a formar parte también de la ciudad histórica.

wp_20170213_11_33_26_pro
Estado actual de las bodegas

Precisamente, uno de los primeros conjuntos arquitectónicos, y también de los más importantes, de este barrio es el que se construye a iniciativa de José Severino Arranz. Está formado por varias bellas bodegas, que dan a la calle Madre de Dios y que poseen inscripciones en sus fachadas con las iniciales del dueño y los años de 1866, 1868 y 1874. Al otro lado de la parcela, estratégicamente orientada a esa moderna y prestigiosa entrada a la ciudad que es la estación, se dispone la vivienda del propietario, dotada de una monumental fachada neoclásica. El edificio, estudiado por José Manuel Aladro Prieto, llegaría a ser con posterioridad sede de la firma “Díez Hermanos” y, en época más reciente, ya bajo propiedad municipal, de una escuela universitaria. Desde 2007, en que fue cedido a la Junta para servir de centro de salud, se mantiene en un total estado de abandono, al que se suman los robos de rejas que está sufriendo en las últimas semanas, situación de la que nadie parece responsabilizarse.

Lo que fue un elegante recibimiento a un Jerez floreciente, hoy es otra patética metáfora de su ocaso actual.

bodega-5
Aspecto del edificio residencial en 2011. Foto: “Jerez Plataforma”
imagen-edificio-antiguas-bodegas-merito_1103900009_64468856_667x375
Aspecto actual. Foto:Diario de Jerez

http://www.diariodejerez.es/opinion/articulos/Hermanos_0_1108989596.html