Nuevo libro sobre San Mateo

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Hace dos semanas anunciábamos la presentación de una publicación sobre San Dionisio. Hoy toca hablar de un nuevo libro dedicado a otra de las parroquias alfonsíes de la ciudad, San Mateo. En este caso, los planteamientos y el formato resultan muy distintos pero igual de necesarios. “La parroquia de San Mateo de Jerez de la Frontera. Historia, arte y arquitectura” es una obra monumental, con una clara intención de exhaustividad nunca vista para un edificio histórico local. En pocas ocasiones como ésta los números llegan a ser tan elocuentes: las 984 páginas y los 23 capítulos y autores nos hablan del nivel y de la complejidad de este trabajo. Ya que, bajo la atinada coordinación de Javier Jiménez López de Eguileta, se consigue, con acierto, un enfoque multidisplinar. De este modo, a la Historia de Arte se unen la Historia Medieval, la Heráldica, la Epigrafía y la Archivística, así como el análisis de arquitectos, restauradores y arqueólogos. Todo ello dentro de una división en cinco grandes apartados que permiten una visión poliédrica y que incluso nos posibilitan trascender de los límites de la iglesia y nos hacen comprenderla como centro de la vida de una parroquia y su feligresía. Sin duda, entre todas las artes, la arquitectura de San Mateo, y su evolución, es la gran protagonista, desentrañada desde diversos puntos de vista. No obstante, ahí quedan reflejados también la escultura y la retablística o el rico patrimonio procesional de la cofradía de “Los Judíos”. Una hermandad, la del Desconsuelo, tan estrechamente ligada al templo, a su historia y a su conservación, que ha costeado, junto a patrocinadores y benefactores, esta publicación, editada por la Universidad de Murcia, de esmerada maquetación y con numerosas ilustraciones en color. Un libro, tal vez, irrepetible y, desde luego, ya de consulta obligada.

https://www.diariodejerez.es/opinion/articulos/Nuevo-libro-San-Mateo_0_1306369423.html

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“San Dionisio: una visita guiada”

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No existe un solo San Dionisio. La iglesia mudéjar prevalece, sin duda, pero no es la única. En realidad, puede entenderse también como el aglutinante que une a los otros “San Dionisios”. Porque hay uno tardogótico que pudo ser y se quedó esbozado, inconcluso; otro barroco, de mayor desarrollo, aunque de vida más breve, que transformó su interior a la manera de un gran decorado teatral hecho de vibrantes yeserías; otro, opuesto al anterior, que supuso una reconstrucción ideal del edificio medieval; y, en definitiva, hay otros dos, el arquitectónico y el de sus bienes muebles, el de la piedra de sus sillares y el de la madera dorada de sus impresionantes retablos. Todo ello es San Dionisio, un conjunto de realidades en las que Fernando López Vargas-Machuca se adentra y a las que hace justicia en su último libro, “San Dionisio: una visita guiada”.

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Vivimos un momento excelente en lo que se refiere a la investigación histórico-artística en Jerez. No obstante, una perspectiva que nunca hay que obviar es la de la divulgación a un público no especialista o profesional. No estamos ante un planteamiento de escasa enjundia, ni fácil. Los historiadores del arte jugamos un papel fundamental: el de salir de nuestra torre de marfil para hacer comprensible el patrimonio a más número de personas y, con ello, mejorar su valoración por parte de la sociedad. Esto lo consigue Fernando López, con un considerable esfuerzo por sintetizar y simplificar sin perder el imprescindible rigor ni dejar escapar ningún novísimo aporte. La cuidada maquetación y la estructura de los contenidos ayudan a ello, incluso con sus varios niveles y opciones de lectura y su original y aclaratoria sección de preguntas y respuestas.

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La presentación será este jueves 22 a las 17,30 en la propia iglesia. No lo duden, su autor nunca deja indiferente.

https://www.diariodejerez.es/opinion/articulos/San-Dionisio-visita-guiada_0_1302169902.html

La “inutilidad” del adoquín

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Incómodos, ruidosos, caros, los adoquines se han convertido en unos habitantes molestos. Esto es así, al menos, para una parte de la sociedad jerezana que considera ya inútil este tipo de pavimentos y que anhela la llegada de la “Marea Negra” a todos los rincones de la ciudad. Una idea que ha terminado abrazando el actual gobierno municipal para el llamado “eje Corredera-Cerrón”, una de las zonas más céntricas y una de las principales arterias que atraviesan el casco antiguo. Condicionantes como el menor costo económico y unos plazos de ejecución más cortos han sido decisivos para llegar a una actuación que se anuncia para el próximo verano y que, al parecer, cuenta con el respaldo de taxistas, así como comerciantes y vecinos pero que se ha hecho, con dudosa legalidad, a espaldas de la local Comisión de Patrimonio.

De nuevo, la identidad cultural de la ciudad histórica sucumbe a favor de los intereses de sus “dueños”, los económicos de comerciantes y hosteleros y los preelectorales de los políticos, y pese a las no pocas quejas de las últimas semanas. Jerez, de hecho, viene renunciando, desde el desarrollismo de los 60 hasta la fecha, a proteger un paisaje urbano con un valor patrimonial en sí mismo. Si los entornos más inmediatos a los edificios monumentales han sido una y otra vez maltratados por construcciones, mobiliarios o arbolados inadecuados, poco a poco vamos acabando también con la estética de los viejos pavimentos de las calles donde se encuentran. En realidad, nunca hemos sido capaces de apreciar de verdad el concepto de “conjunto histórico”, que tenemos desde 1982. Mientras desaparecen las cada vez más escasas losas de Tarifa, las áreas peatonales se cubren con solerías de escasa calidad, ahora el asfalto gana terreno. Y lo peor, se sienta además así un precedente peligroso e inquietante.

https://www.diariodejerez.es/opinion/articulos/inutilidad-adoquin_0_1297970258.html

Jornadas sobre Ignacio López (y III)

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Entramos en la semana final de las jornadas y, a falta de la conferencia y de la visita que pondrán el fin a las mismas, el balance puede calificarse de muy positivo por la gran afluencia de público y por el interés en adquirir el libro de actas, que a día de hoy está prácticamente agotado, planteándose incluso la posibilidad de una segunda edición. De nada hubieran servido los meses de trabajo que han antecedido a este Octubre barroco sin el aliento de numerosas personas ávidas de saber más sobre nuestra historia del arte y nuestro patrimonio. A todos ellos damos las gracias desde la organización y les animamos a participar en los dos referidos actos que restan.

En primer lugar, la ponencia que, complementada con una breve visita guiada, darán Cristina Espejo y María Josefa Segura en la capilla del Calvario el próximo jueves a partir de las 20.00. Con ella lograremos una visión multidisciplinar sobre el imaginero, uniendo al estudio documental y estilístico el análisis de la particular técnica del artista. Se descubrirá así su habilidad para otorgar vida y dinamismo a sencillas pero meditadas estructuras, compuestas por simples tableros y listones que obran el milagro de convertirse, una vez vestidas, en cuerpos de efectistas movimientos. Porque López fue un escultor obsesionado por el movimiento de sus imágenes, lo que suponía dejar fijas las composiciones de brazos y manos, tan estudiados y expresivos en sus obras. De ahí la importancia de conservar sus candeleros originales, elementos no siempre suficientemente valorados.

Y por último, este sábado desde las 10.00, con la determinante colaboración de Francisco González, visitaremos El Puerto. Esa ciudad en la que Ignacio López vivió y trabajó con esa misma intensidad que reflejan sus imágenes, mezcla de fogosidad terrenal e introversión mística.

https://www.diariodejerez.es/opinion/articulos/Jornadas-Ignacio-Lopez-III_0_1293770657.html

Jornadas sobre Ignacio López (II)

“El escultor Ignacio López y su época (1658-1718)” es el nombre que le dimos a las jornadas que se están celebrando desde la pasada semana en el Palacio de Villavicencio. La idea era no sólo conocer al artista y su obra. Se trataba asimismo de comprenderlo dentro de su contexto, temporal y espacial. Y en busca de ese objetivo Francisco González Luque nos explicará cómo era esa ciudad de El Puerto de Santa María a la que López llega hacia 1680 dejando atrás su Sevilla natal. Por su parte, Fernando Aroca Vicenti nos hablará del Jerez que demandaría con avidez obras del artista. Dos localidades vecinas, con sus peculiaridades propias, unidas por la actividad de un imaginero. Y un tiempo de fuertes contrastes, de graves precariedades y epidemias pero también de una actividad artística febril tutelada por una religiosidad omnipresente.

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Con altibajos de población, El Puerto se mantuvo en esos años como sede de un señorío ducal y como importante centro mercantil y portuario, con la presencia de un poderoso   grupo social, los cargadores a Indias. Ellos enriquecerán a través de su mecenazgo los interiores de las cada vez más numerosas construcciones eclesiásticas, donde el escultor dejó un valioso rastro.

En paralelo, el fértil término municipal jerezano otorgó una situación relevante a nuestra ciudad dentro de la Baja Andalucía. Sin embargo, ante la carencia de adecuadas infraestructuras y la escasez de edificios públicos, será lo religioso el verdadero elemento articulador del espacio urbano a través de la multiplicación de capillas o cruces o, de manera más efímera, con la celebración de misiones, rogativas y procesiones.

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Si desean saber más sobre El Puerto y el Jerez de Ignacio López, no se pierdan las próximas citas: los días 11 y 18, respectivamente, González Luque y Aroca Vicenti nos trasladarán 300 años atrás.

https://www.diariodejerez.es/opinion/articulos/Jornadas-Ignacio-Lopez-II_0_1289571296.html

Jornadas sobre Ignacio López (I)

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Motivo principal del cartel obra de Inmaculada Peña Ruiz

2018 arrancó acordándonos del que fue uno de los mayores olvidados de esta ciudad olvidada: Ignacio López. 300 años después de su muerte, recuperada ya su propia identidad, el legado del que fuera el escultor sin nombre –o el de los cien nombres–, sigue latente. La oportunidad era inmejorable para llevar a cabo iniciativas de homenaje al artista y de difusión de su obra. Con esos objetivos nacieron las jornadas “El escultor Ignacio López y su época (1658-1718)”. Y la hermandad del Mayor Dolor decidió liderar el proyecto. Se trataba de dar una especial significación a los ya habituales “Jueves Culturales del Mayor Dolor”, que cada octubre viene organizando esta cofradía con la atinada coordinación de Manuel Antonio Barea Rodríguez. Él ha sido un impulsor y colaborador decisivo de estas jornadas, las cuales he tenido la satisfacción de dirigir. Fundamental fue el apoyo también de otras hermandades con imágenes de López (Piedad, Desconsuelo y Nazareno) y del Ayuntamiento de Jerez. Todos se han convertido en editores del libro de actas y jugarán asimismo un papel sustancial en las jornadas. Así, el Ayuntamiento nos integra en sus exitosos ciclos sobre patrimonio, mientras que las cofradías nos abrirán sus sedes para una serie de visitas guiadas. Doy las gracias a ellos y a aquellas personas y entidades que han colaborado económicamente en dicha publicación, que busca situar al escultor en su tiempo. En las próximas semanas hablaré de las valiosas aportaciones de los ponentes. Hoy dejo constancia de la inestimable presencia de Francisco González, Fernando Aroca, Cristina Espejo y María Josefa Segura, quienes me acompañarán todos los jueves de octubre. La primera cita será el día 4 a las 20 horas en el Palacio de Villavicencio del Alcázar, con la presentación del libro y la primeras de las charlas. Les espero.

https://www.diariodejerez.es/opinion/articulos/Jornadas-Ignacio-Lopez_0_1285371816.html

Recordando a Beigbeder

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Hace más de dos años dedicaba esta misma columna a Germán Álvarez Beigbeder, ilustre compositor jerezano del que este año se cumplen 50 años de su fallecimiento. A lo largo de este 2018 se han celebrado algunos actos, insuficientes para Jaime Merodio y Gabriel Gálvez, como manifestaron en este periódico días atrás. Estos músicos vienen reivindicando su figura e incluso el segundo de ellos está recogiendo firmas para la creación de un monumento en su honor. La iniciativa es loable, y hasta me atrevería de calificarla de justa. Viendo la devaluación en este tipo de reconocimientos que estamos padeciendo, cuando se está homenajeando a personajes o entidades de dudosos méritos, resulta razonable que se recuerde a alguien que se preocupó por mejorar el nivel musical de Jerez en aquellas poco propicias décadas centrales del siglo XX. Alguien que además es un verdadero referente para las bandas de música de nuestro país.

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Beigbeder al frente de la banda municipal

Para el que esto escribe, que creció escuchando las marchas procesionales de Beigbeder, piezas cada vez más conocidas y valoradas en toda España, la idea de honrar al maestro no puede ser vista con malos ojos. Con todo, no puedo más que sentir preocupación ante la posible calidad artística y probable ubicación de este pretendido monumento, viendo asimismo los ejemplares que venimos sufriendo en nuestras calles, mal hechos y peor situados. Sólo nos queda esperar que, si ello fructifica, se haga, al menos, de una forma digna con el homenajeado y con la propia ciudad. En cualquier caso, termino como en 2016 pues mis palabras mantienen su vigencia: el mejor monumento siempre será seguir escuchando y difundiendo su valiosa obra y mantener el legado que nos dejó a través de una institución como la banda municipal, que fundó en 1930 y que en estos días pasa por los momentos quizás más críticos de su historia.

https://www.diariodejerez.es/opinion/articulos/Recordando-Beigbeder_0_1281172204.html